Los Pelotas Vascos. El PP contra la Urna

Quizá sea muy fuerte y políticamente poco correcto referirse en estos términos a una asociación como la de Víctimas de Terrorismo (AVT), pero los últimas escenas que nos están brindando dejan lugar a pocas dudas. Por supuesto, estoy confundiendo la parte con el todo; al hablar de la AVT habló en realidad de los que en estos momentos mueven los hilos de la asociación, aunque actuando, claro está, en nombre de ella.
La censura, persecución y satanización a la que están sometiendo al documental La Pelota Vasca e incluso a su propio autor, Julio Médem, son dignos de la más repugnante censura y persecución fascista de la época de la guerra civil. El derecho a la libertad de expresión es tan importante como el derecho a la vida y es intolerable que nadie, sea cual sea la justificación que le anime a ello, pretenda limitarlo.
Excepcionalmente paradójico resulta que tal cosa sea pretendida por una asociación que aglutina a personas, directa o indirectamente, víctimas del fascismo y la intolerancia extremas. Personas perseguidas, amenazadas, secuestradas o asesinadas, precisamente por defender unas ideas contrarias a las de los terroristas; por hacer, en definitiva, uso de su libertad de expresión.
No sé si conscientemente o seducidos por los cantos de sirena que les dedican desde la calle Génova de Madrid, pero lo cierto es que colectivos como la Asociación de Víctimas del Terrorismo se están convirtiendo en apéndices del Partido Popular, al que por otra parte, como sabemos, nunca le ha suscitado graves conflictos morales el usar las víctimas y el terrorismo como arma electoral. Una muestra significativa de ello es la reciente celebración en Madrid del I Congreso de Víctimas del Terrorismo, al cual fueron invitados con todos los honores los dirigentes del PP y vetados los principales partidos de la oposición, incluido el PSOE, tan víctima de ETA como los populares.
Hablaba antes de la confusión de la parte con el todo, porque, en realidad, creo que la mayoría de las personas que integran estos colectivos actúan de buena fe, simplemente están dirigidos por una minoría que, aprovechándose de su dolor, las utiliza partidariamente. Con respecto a la película de Médem, comentarios como “no la he visto porque no quiero, pero me fío de lo que me han dicho” *, hecho por una mujer que a la entrada de los Goya increpaba al director con todas sus fuerzas, son fiel reflejo de esa manipulación.
Todos/as entendemos el dolor de las víctimas y, además, la inmensa mayoría de los/as españoles/as estamos radicalmente en contra del terrorismo, pero la violencia, aunque sea únicamente verbal y la censura no son, desde luego, la solución. La AVT, precisamente por sufrir la represión en su grado más extremo, que es el asesinato, la eliminación física del adversario, debería estar especialmente comprometida con los valores democráticos e insisitir en derrotar al terrorismo con la paz y la democracia. Lo contrario sólo genera más violencia y el descrédito de la propia asociación, porque al fin y al cabo, su objetivo también está siendo la represión. De la identificación con el PP mejor no hablar más.
* La Voz de Galicia. 1 de febrero de 2004. Página 48.
1 comentario
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Incrible, acabo de ver un dos teus primeiros posts. Por un momento fiquei abraiado pensando que fixeches unha moi boa análise (non me sorprendín por isto, claro está) senón por que o que ti comentaches no 2004, é algo que a cúpula do PSOE está a replantearse agora. Realmente podemos pensar que é momento para comezar a despolitizar a AVT, xa que o uso partidista das ferramentas (os mortos)fan que dita Asociación se convirta nun bastón de mando para os “pelotas vascos”
Un saudo!!